El ser humano es dificil...
Que nadie crea que voy a contar mi vida tal cual es... A veces es peor que esto.
Perfil
Nombre: [Lununa]
Edad: [No molestes...]
Altura: [Depende. En general levito a unos 10 cm. del piso]
Peso: [Ingrávida]
Signo: [Geminis, ascendente tauro, ¿trabajás o estudiás? ¿venís siempre acá?]

Me gusta: [Los helados de chocolate, las peliculas de amor, los dibujos animados, las ciudades, los beatles]

No me gusta: [Hablar de mas. Por eso escribo (de mas)]

ICQ: 117429794
E-m@il: lununa@terra.es

Mi dibujito:?llevame a tu blog!

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llegó la nena del gordito, la nieta de Mirta!!!


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El cuadro 

miércoles, marzo 31, 2004

En mi familia no somos de guardar las cosas. En general no nos va quedando nada del pasado, lo que no se tira o se regala, simplemente se pierde. Confiamos mas en la tradición oral. Si hay algo que a mi familia le sobra, sobre todo del lado gallego, son cuentos.
Cosas materiales, unas pocas. Documentos viejos, estampitas de comuniones o de sepelios, la partida de nacimiento de mi bisabuela, escrita de puño y letra por el cura de la parroquia de San Lorenzo de Pousada en 1874, y el cuadro. El retrato de la familia.
Mi bisabuelo Manuel era albañil, y un par de veces a la semana, jardinero en una de las pocas mansiones de gente rica que habían quedado en Barracas después de la fiebre amarilla. En la misma casa, mi bisabuela Jesusa era cocinera.
Jesusa era una gallega brava, analfabeta pero no ignorante, y sobre todo, orgullosa. Nunca aprendió a leer pero aprendió a defenderse en la vida a fuerza de observar a los demás. De esas observaciones en casa de los patrones ricos, habrá sacado la idea de visitar a un fotógrafo para hacer un cuadro, un retrato de la familia. Y allá fueron, una tarde de invierno de 1915, Jesusa, Manuel, sus tres hijas, el tío Manuel (hermano de Jesusa), y el primo José, de 17 años, hijo de la hermana de Jesusa, que había sido el último en llegar de Galicia, hacía solo dos años. Para completar, también llevaron unas fotos que José había traído, de sus padres, que el fotógrafo agregó con tanta habilidad al grupo, que parece increíble que lo haya hecho sin Photoshop.
Noventa años después, allí están. Jesusa Millán, matrona gallega de vestido negro y mantón de Manila a los hombros, su marido Manuel Suárez, de prolijo bigote manubrio, su hermano Manuel, y su hermana Josefa con el marido, a quienes no veían desde hacía 13 años y jamás volverían a ver. Y su sobrino, José Campos Millán, el primo de mi abuela. Gente que es mi sangre y nunca conocí, que parecen mirarme desde atrás del vidrio cóncavo. En la hilera de abajo, las tres niñas con sus mejores vestidos de terciopelo: Beba, la mayor, que hasta el día de su muerte conservó la misma mirada transparente de sus 11 años; Adelina, tan fastidiada a los 4 años de tener que quedarse quieta para la foto, como a los 87 de tener que hacerse esa operación de la que nunca salió y que nos quitó a la tía abuela preferida.
Y por último Celia, 8 años, la del medio, la mas seria, mi abuela, con un gesto adusto que parecía presagiar la vida llena de enfermedades y tristezas que iba a tocarle.
Pero esa ya es una historia que contaré otro día.

lununa, 3/31/2004 12:23:00 a. m.


Para S. 

sábado, marzo 27, 2004

Debe ser la noche que está linda, o la luna, que está casi por la mitad y brilla el doble.
Será que estoy un poco triste, será la depresión hormonal de todos los meses.
Será que solo a ti te contaba cuando estaba mal de ánimo.
No sé. Pero esta noche hablaba con un amigo, que quería darme fuerzas, tranquilizarme, y aunque sabía que no, el corazón no dejaba de mentirme que eras tu.
Que fácil sería enamorarme de nuevo, si no fuera que estaría otra vez enamorándome de ti.

lununa, 3/27/2004 11:23:00 p. m.

Las cinco del viernes 

1) ¿Acostumbras a protestar o criticar por todo aquello que no te gusta? Acostumbro protestar, pero no a los gritos... en general apelo a las vias legales, si un empleado me atiende mal pido por su jefe, si es una empresa voy a defensa del consumidor o al defensor del pueblo, etc. Y después lo cuento, todo lo que no me gusta o me parece mal me encargo de divulgarlo.
2) ¿Discutes acaloradamente incluso con tus amigos? Solo discuto acaloradamente con mi papá. Es el único que me saca de las casillas.
3)¿Cuando fué la última vez que te quejaste por algo que no te gustó? Bueno, en estos días ando muy chinchuda por el tema de mis papeles de España... bueno, ya lo contaré algún día, ahora no viene al caso. Estoy en eso.
4) Si te enfadas de verdad... ¿Cómo reaccionas? Hay muy pocas cosas que me enojen de verdad... si es muy serio, no grito ni hago escándalo, en general, las cosas que me duelen de verdad me hacen llorar mas que enojarme. Me pongo triste.
5) ¿Por qué respondes a las 5 del viernes? Esto ya se lo respondí a Faivel En general este blog es muy personal y egocéntrico, todo lo que escribo gira en torno a mi misma y a mi objetiva forma de ver las cosas. Si contesto preguntas, o lo intento, son la preguntas que yo misma me hago. Las cinco me sacan de tema, me preguntan cosas que se salen de lo que está ocupando mi cabeza en ese momento. Son como un recreo.

lununa, 3/27/2004 11:59:00 a. m.


Desobediencia de (mi) vida  

jueves, marzo 25, 2004

Hoy miraba los noticieros y se me mezclaban las imágenes del acto en la ESMA con las del chico Axel Blumberg, secuestrado, torturado y asesinado. No, no fue hace 28 años, fue esta semana. Casi treinta años después, la misma mierda.
¿Quiénes serán los secuestradores, torturadores y asesinos de hoy en día? ¿A nadie se le da por pensar que quizás sean los mismos que hace 28 años, que hoy explotan como cuentapropistas el negocio del horror que aprendieron de los Videlas, Camps, Astiz y Cia.?
Esta bien recordar, anular los indultos, reivindicar a las víctimas, devolver la identidad a los hijos, que se averigüe donde están los muertos.
Pero si no se anula la ley de Obediencia Debida, todo eso se queda hueco, corto, rengo.
Porque los que se ensuciaron las manos de sangre, los que manejaban la picana, los que entraban a las casas de madrugada a patada limpia, están todos sueltos, en la calle, tomando café en el bar de la esquina de tu casa, sentados a tu lado en el bondi. Conozco a uno que está de comisario en un pueblo de la provincia. Sin un gramo de arrepentimiento, orgullosos de lo que hicieron, igual que sus jefes. Con la frente alta, y encima una ley que los ampara, los muy hijos de puta, disimulados entre la gente.
Aunque no falta a veces alguno que se descuida y muestra la hilacha.
Yo, ilusa, todavía espero verlos a todos en cana, algún día.
Con esa esperanza sigo cantando, aunque algunos me vean tonta.


lununa, 3/25/2004 10:12:00 p. m.


Homenaje a los que siguen vivos 

miércoles, marzo 24, 2004

Porque vale la pena homenajear a los que murieron y no olvidar quienes y como los mataron. Pero también vale la pena homenajear también a los que siguen peleando, porque por seguir peleando los echamos, y por seguir peleando podemos acercarnos a la verdad.
Y sigamos peleando... porque reconquistamos nuestros derechos, pero no hay que olvidar que el sistema económico neoliberal que nos llevó al vaciamiento del país y al 52% de la población en la miseria es el que instalaron con el golpe de estado, hace 28 años.
Eso sí, cantando, cantando...

Como la cigarra
Tantas veces me mataron
Tantas veces me morí
Sin embargo estoy aquí resucitando
Gracias doy a la desgracia
Y la mano con puñal
Por qué mató tan mal
Que seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra
Después de un año bajo la tierra
Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra.

Tantas veces me borraron
Tantas desparecí
A mi propio entierro fui
Sola y llorando
Hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
Que no era la única vez
Y seguí cantando.

Cantando al sol como la cigarra
Después de un año bajo la tierra
Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra.

Tantas veces te mataron
Tantas resucitarás
Cuántas noches pasarás
Desesperando
Y a la hora del naufragio
Y la de la oscuridad
Alguien te rescatará
Para ir cantando.

Cantando al sol como la cigarra
Después de un año bajo la tierra
Igual que sobreviviente
Que vuelve de la guerra.



lununa, 3/24/2004 11:56:00 p. m.


Denuncia social en tres actos 

sábado, marzo 20, 2004

Acto 1: Denuncia de robo, y algo más
Ayer volvía, a las doce del mediodía, con Julia, de la fiesta de la casa de los niños. Llegando a casa me crucé con la vecina, que venía de hacer compras con su bebé. Yo entré, ella se ve que tardó un poco mas porque la cerradura de su casa se traba a veces.
Ya estábamos en la cocina, discutiendo el almuerzo de Julia, cuando escucho a la vecina golpearme el portón desesperada. La abro, y entra corriendo y llorando como una loca, con el bebé todavía en el carrito y el marido tras ella.
Resulta que en nuestra cuadra hay una fábrica no demasiado grande. El dueño de la fábrica venía del banco, estacionó en la puerta de mi vecina, y de otro coche detrás del suyo bajó un tipo que lo amenazó con un revolver prara robarle. A mi vecina, con el bebé a menos de 10 metros del arma y con la puerta de calle trabada, le dio un ataque de nervios y vino a refugiarse a casa.
Llamé al 101, ¡y no contestaban! Llamé al comando de patrullas de Avellaneda, ¡y daba ocupado!
Cuando el ladrón se había ido, el dueño de la fábrica pudo hablar con la policía. Le dijeron que no podían mandar a nadie, que fuera a la comisaría a hacer la denuncia.
Quiero creer que lo mío con la policía es mala suerte, que es una casualidad que no atendieran el teléfono. No quiero pensar lo que pensó otro vecino cuando vio que el ladrón vestía pantalón azul y camisa celeste... como los de la policía.

Acto 2: Denuncia por discriminación
A la tarde, por un tema que no viene al caso, tuve que ir a Martínez. Fui hasta Retiro y me tomé el ferrocarril Mitre. No pude evitar comparar el hall de la estación lleno de negocios, los andenes limpios, el tren con aire acondicionado, con los depósitos de ganado que son los vagones del ferrocarril Roca, el olor a pis de los andenes y los puestos de panchos con botulismo asegurado de la estación Constitución... o sin ir mas lejos, con los trenes vetustos del San Martín, ahí mismo, en Retiro, en la estación de al lado.
Me pregunto, si el boleto en el Mitre cuesta lo mismo que en los demás trenes, ¿por qué esa empresa puede brindar mejor servicio que las demás? ¿Porque la gente de zona norte es mas exigente? ¿Y por qué el gobierno no exige que las demás empresas de trenes presten un servicio similar, si cobran las mismas tarifas?
Mi bisabuelo compró un terreno en Avellaneda y se hizo su casa, hace 100 años. Pensó, con lógica, que ese era el mejor lugar, pegadísimo a Buenos Aires.
Pobre bisabuelo, si me hubiera visto ayer, sintiéndome ciudadana de segunda.
Por suerte pude llegar temprano a casa. En el puente Pueyrredón no había piquete.

Acto 3: Denuncia final a toda demencia
Cuando salí de la estación Retiro, al volver de Martínez, por poco me llevo por delante a un pibe parado en medio de la vereda. El pibe estaba rapado, tenía cerca de 30 años y una actitud como de tener las cosas claras, como de "yo te aviso ahora, y después no te quejes"
Llevaba colgado un cartel como de hombre sandwich pero hecho en casa, con un armazón de telgopor como los de las cajas de los televisores, seguramente juntado de la basura.
En el cartel, un renglón en rojo y otro en azul, decía lo siguiente:

advierto
Toda frase tiene lógica secuencial
Natura está por atacar
tal cual su creador
cuando veas el cielo rojo
educando su permanencia
compra incluso agua


Que día mas largo, ayer.


lununa, 3/20/2004 09:36:00 a. m.


Chicos de fiesta 

viernes, marzo 19, 2004

Esta mañana fuimos a la ceremonia de inauguración del nuevo edificio de la Casa de los Niños de Avellaneda. Fuimos porque mi sobrina iba con la bandera de ceremonias en representación del jardín de infantes. Este hecho motivó un planteo de Julia hacia la directora del Jardín. Le dijo que ya viene siendo hora de cambiar los abanderados y, principalmente, de que alguna vez la elijan a ella. Mi hija tiene alma de protagonista.
Mas allá de las aspiraciones de Julia que dan para muchos comentarios, la ceremonia fue preciosa, porque fue de todo menos ceremonia. Había murgas, biblioteca móvil, castillo inflable, pelotero, ping-pong, metegol... todo en el medio de la calle, todo lleno de pibes. Pibes que, como dijo mi cuñada, que lleva 12 años de maestra jardinera en colegios públicos y que sabe de lo que habla, tenían mirada de tristeza, de mala vida. Pero sonreían igual, porque sabían que esa fiesta era su fiesta. Quizás la única cosa propia que tengan.
La Casa de los Niños de Avellaneda, que depende de la Fundacion Pelota de Trapo cumple la función que el estado descuida. Aloja gratuitamente y da atención médica a bebés y chicos cuyos padres trabajan todo el día, va a buscarlos al colegio (que por suerte está al lado), les da la merienda, les organiza actividades... en la página web que enlacé no está el edificio nuevo. Es una lástima que no esté porque es un lujo de edificio, hicieron un gimnasio cubierto que podría ser la envidia de varios clubes llenos de socios. Vale la pena verlo.
Y vale la pena que haya gente que se ocupe de hacer estas cosas.

lununa, 3/19/2004 11:54:00 p. m.


Las cinco, trabajadoras 

jueves, marzo 18, 2004

1) ¿Qué querías ser cuando eras pequeño? Tuve vocaciones bastante raras en la primera infancia... yo tenía 4 años en el 69, cuando la gran novedad era la llegada del hombre a la luna, así que quería ser astronauta. No tanto por el hecho de llegar a la luna, sino para dar vueltas por el espacio y ver de cerca lo que de aquí se ve tan lejos, para entender esas naves tan complicadas, por la sensación de la velocidad en el despegue. Después quise ser bailarina clásica, mas o menos a los seis años, pero cuando supe que había que mantener un determinado peso, desistí (en realidad, lo que me dijeron es que tenía que dejar de comer chocolate, y eso me alejó para siempre de la danza) Ya a los 8 años, me decidí por la arquitectura... es que como me la pasaba dibujando planitos en las baldosas de la terraza, de ciudades enteras (armaba el pueblo completo, con sus calles, su escuela, intendencia, comisaría, iglesia, plaza, y todas las casas con la distribución interna... y los habitantes eran los muñequitos del chocolatín Jack), haciendo maquetas de cartón y cosas parecidas, supongo que alguien me habrá dicho que eso hacían los arquitectos, y me planté en eso.
2) ¿Tenías clara tu vocación en la adolescencia? Si, yo estaba segura que quería estudiar arquitectura. Cuando hice el test de orientación vocacional (obligatorio) en la escuela, me salió una tendencia enorme a Letras, tanto que la licenciada Susana González, que nos hacía el test y era nuestra profesora de psicología, por poco va y me inscribe ella. Pero la verdad es que yo no me veía como licenciada en letras, mas que nada porque el camino del licenciado en Letras lleva a la docencia y no es algo para lo que yo tenga paciencia. Así que firme como una columna de hormigón, y con la cabeza mas dura que un ladrillo, rumbeé pal lado de la Facultad de Arquitectura, tal como lo venía afirmando desde 4° grado.
3) ¿Has conseguido dedicarte a lo que querías? ¿Estás en ello? ¿Lo dejas para más adelante? ¿Crees que lo conseguirás? No, aunque trabajé en obra y en estudios, no he conseguido hacer lo que quería de mi vida profesional. No sé si lo conseguiré. Las crisis económicas nacionales y personales me llevaron por el camino del “Arquitecto para ventas”, camino por el cual puedo ir adelante... pero no es lo que yo quería.
4) ¿Hay algún oficio o trabajo que te negarías en redondo a desempeñar? ¿Por qué? No sería militar ni policía, porque no me veo con un arma en la mano. No sería puta porque me aburriría de algo que no merece ser aburrido. No sería docente porque sólo les enseñaría a los que entienden a la primera, a los demás no les tendría paciencia. Me destrozaría el corazón ser médico y ver morir gente. Y me negaría rotundamente a hacer algo para lo que no estoy capacitada, o a ocupar un puesto que no me corresponde por acomodo.
5) ¿Cuál es el oficio/trabajo más original o raro que conoces? Tengo un amigo que reparte metegoles (fulbitos, futbolines, no sé como se llaman en otros países) por toda la provincia de Buenos Aires: va a los pueblos con una trafic, deja los metegoles en los clubes, en los bares, en los quioscos, y al mes pasa a retirar la recaudación: un porcentaje para él, otro para el establecimiento, otro para el dueño de todos los metegoles, que es el que se los concesiona a mi amigo. No sé si el trabajo será original, el que sí es original es mi amigo, es un tipo tan gracioso que ya lo conocen en todos los pueblos, lo esperan, lo invitan a cenar... incluso una vez, en un club en ya no me acuerdo dónde, había una kermesse y falló uno de los números anunciados, así que él se subió al escenario y estuvo contando cuentos hasta que le dio hambre y dijo basta. También conozco un abogado, master en Cooperación Internacional , que vive en Barcelona y trabaja dando clases de castellano a extranjeros en la terraza de su casa en el Raval. Teniendo posibilidades de trabajar de lo suyo (es voluntario en Coop. Int. en una ONG, y podría profesionalizarse), prefiere seguir con las clases.


lununa, 3/18/2004 11:49:00 p. m.


Consejos para escritores 

martes, marzo 16, 2004

Cuando era chica decía que no quería morirme sin conocer Disneylandia. Conocí la Disneylandia de París y con eso me alcanzó. Ahora, me gustarían hacer muchas otras cosas antes de que llegue la parca (alcanzar la inmortalidad, por ejemplo)
Sin embargo, sé que hay cosas que ya no haré. Aunque tardé bastante en aceptarlo, me queda claro que ya no seré bailarina clasica. Y últimamente también estoy empezando a caer en la cuenta de que nunca voy a ser escritora. No tengo talento, ni tampoco demasiada voluntad.
Sin embargo, sabiendo que muchos de los amigos bloguistas conservan aún esa aspiración, es que me permito colocar aquí estos excelentes:

19 CONSEJOS PARA UN ASPIRANTE A ESCRITOR

1. Lo primero es conoser vien la hortografia.

2. Cuide la concordancia, el cual son necesaria para que Vd. no caigan en aquellos errores.

3. Y nunca empiece por una conjunción.

4. Evite las repeticiones, evitando así repetir y repetir lo que ya ha repetido repetidamente.

5. Use; correctamente. Los signos: de, puntuación.

6. Trate de ser claro; no use hieráticos, herméticos o errabundos gongorismos que puedan jibarizar las mejores ideas.

7. Imaginando, creando, planificando, un escritor no debe aparecer equivocándose, abusando de los gerundios.

8. Correcto para ser en la construcción, caer evite en trasposiciones.

9. Tome el toro por las astas y no caiga en lugares comunes.

10. Si usted parla y escribe en castellano, O.K.

11. ¡Voto al chápiro!... creo a pies juntillas que deben evitarse las antiguallas.

12. Si algún lugar es inadecuado en la frase para poner colgado un verbo, el final de un párrafo lo es.

13. ¡Por amor del cielo!, no abuse de las exclamaciones.

14. Poned cuidado en las conjugaciones cuando escribiráis.

15. No utilice nunca doble negación.

16. Es importante usar los apóstrofe's correctamente.

17. Procurar nunca los infinitivos separar demasiado.

18. Relea siempre lo escrito, y vea si hay palabras.

19. Con respecto a frases fragmentadas.



lununa, 3/16/2004 10:15:00 p. m.

Miserias 

Estuvimos, todos estos últimos días, hablando por todas partes de las miserias del mundo. La miseria de la muerte injusta, las miserias del poder, las miserias de los medios de comunicación, las miserias del terrorismo.
Hoy me enteré de una miseria a escala de barrio. Una miseria chiquita, pero con el mismo olor a mierda que las miserias globales.
Una chica que conozco bien, desde la infancia, vive con su pareja y su hija, unos meses menor que la mía. Hoy supe que el desgraciado de su novio le pega. Delante de la nena. Me contaron que los vecinos escuchan sus gritos.
No sé, algo voy a hacer. Por ahora, se me ocurrió contarlo acá. Y agregar este texto que, casualmente (si las casualidades existieran), recibí hace unos días, contra la violencia de género.

¡Hoy recibí flores!
No es mi cumpleaños ni ningún día especial,
tuvimos nuestro primer disgusto ayer y realmente me dijo cosas crueles, que me ofendieron
Pero sé que está arrepentido y no las dijo de verdad, porque me ha enviado flores hoy
No es nuestro aniversario ni ningún día especial;
ayer me lanzó contra la pared y comenzó a sacudirme.
Parecía un mal sueño, pero de los malos sueños despiertas y sabes que no son reales
Me he levantado esta mañana dolorida y con golpes por todos lados,
Pero yo sé que está arrepentido; me ha enviado flores hoy!
Y no es el día de San Valentín ni ningún otro día especial;
ayer me pegó y me amenazó de muerte;
ni el maquillaje ni las mangas largas podían esconder los cortes y los golpes que me dio la ultima noche.
No pude ir a trabajar hoy, porque no quería que se dieran cuenta.
Pero yo sé que está arrepentido, porque él me ha enviado flores hoy
Y no era el día de la madre ni ningún otro día.
Ayer a la noche me volvió a pegar.
Pero esta vez fue mucho peor
Si consiguiera dejarlo, ¿qué haría?
¿Cómo podría yo sola salir adelante con mis hijos?
¿Qué pasaría si me faltara el dinero?
¡Le tengo tanto miedo!
Pero dependo tanto de él... que me da miedo dejarlo.
Pero yo sé que está arrepentido, porque me ha enviado flores hoy
Hoy es un día muy especial: es el día de mi funeral.
Esta noche por fin ha conseguido matarme.
Me golpeó hasta morir.
Si hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo...
Si hubiera aceptado la ayuda profesional...
¡Hoy no hubiera recibido flores!


lununa, 3/16/2004 12:30:00 a. m.


No sé mentir, pero lo intento 

lunes, marzo 15, 2004

Hace casi un año y medio conocí a mi amiga Fina. Me la presentó un amigo en común, virtualmente, porque yo estaba en Avellaneda y ella en Vic, Cataluña.
Fina había conocido a un chico argentino en un chat y habían entablado una relación de charla y mails diarios durante nueve meses. Entonces ella consiguió un pasaje de super oferta a Buenos Aires, y decidió venir a conocerlo. Cuando se lo dijo, el chico se espantó de tal manera que le inventó una mentira, que lo trasladaban al interior, que no iba a poder verla y mil excusas. Y dejó de escribirle, de conectarse al messenger, de atender el teléfono. En fin, desapareció.
Como ya tenía el pasaje y estaba decidida igual a venir (sin saber donde, ya que preparó el viaje creyendo que el chico iba a recibirla una semana en su casa), este amigo común la puso, literalmente, en mis manos.
Empezamos a escribirnos un mes antes de su viaje, y Fina resultó ser muy buena gente. Arreglamos que vendría con una amiga y que dormirían en mi departamento. Yo me iría con Julia a casa de mis padres, porque el depto es de dos ambientes, y no me gustaba que estuviéramos todas revueltas.
El problema era que ella estaba empecinada en ver al chico fuera como fuera. Me mandó una foto que, se suponía, era de él, para ver si lo ubicaba. El chico vivía y trabajaba en San Telmo, muy cerca de casa. (Fina consideró este hecho como una señal del destino)
Para dejarla tranquila y comprobar la existencia del muchacho (yo dudaba, su nombre y apellidos eran demasiado raros para la clase media argentina), lo buscamos por todos los medios. Guía telefónica, web de deudores del Banco Central, Google... En la guía aparecían quienes podían ser sus padres. Y en Google apareció su nombre, en un foro en el que había dejado un mensaje y una dirección de email.
Se me ocurrió que Fina podía sacar otra casilla de Hotmail con un nombre falso y contestar al mensaje del foro, a ver si realmente estaba en Córdoba como había dicho, o seguía en Bs. As. A ella se le ocurrió que podría hacerse pasar por argentina y darle una cita, para poder verlo cuando estuviera aquí. Al final, entre un enredo y otro, terminé siendo yo la que debía inventar el personaje, sacar la casilla (por si averiguaba la IP), y escribirle, por el lunfardo y los modismos argentinos que Fina desconocía. Ella leería los mails y los aprobaría antes de enviárselos al chico. No terminamos de armar todo esto, que yo ya estaba arrepentida y asustada de haberme metido en semejante embrollo, pero Fina estaba tan embalada que ya no sabía como pararla. Así que creamos un personajillo llamado Lucila, de 18 años (muchos menos que todos los implicados en el lío), y muertas de nervios le enviamos el primer mail, diez días antes de la llegada de la catalana.
Contestó, y no mencionaba nada de Córdoba. Se presentó tal como se le había presentado a Fina nueve meses atrás. En esos 10 días, Lucila le siguió escribiendo, y él contestando. Al final, Lucila lo citó en un bar de Avellaneda, un día en el que Fina ya estaría aquí. Él aceptó encantado. La descripción que hizo de sí mismo no tenía nada que ver con la foto que le había mandado a Fina, por lo que estuvimos seguras de que era falsa.
La pobre Fina estaba amargadísima. No entendía por qué no quería verla a ella, que venía del otro lado del mundo solo para conocerlo, y se citaba con una casi adolescente tonta, superficial, y para colmo, inexistente. Yo estaba más nerviosa que ella, porque me sentía incómoda de haber mentido, y aterrorizada pensando que en una de esas era un loco vengativo y me descubriría.
Fina llegó a Buenos Aires con su amiga Reyes, una de las personas mas alegres y graciosas que conocí jamás. Lucila había quedado con su chico al día siguiente.
A la cita fuimos las tres. Nos sentamos en una mesa y a las diez de la noche, la hora convenida, el chico apareció. No era el de la foto, era tal como se había descrito. Se sentó y pidió una botella de cerveza.
Cuando empezó a tomar el primer trago, Fina se levantó y se presentó ante él.
No podíamos escuchar lo que le decía, pero parecía estar casi furiosa. Reyes creía que le iba a partir la botella en la cabeza y se le salían los ojos de las órbitas de tanto mirar. El pobre chico parecía no saber ni donde estaba, ni que estaba pasando... incluso cada tanto miraba a la puerta, para ver si llegaba Lucila, la que él esperaba.
Pasaron mas de dos horas y seguían hablando, Fina algo mas calmada, el chico un poco menos desencajado. Reyes y yo, muertas de sueño y casi borrachas (habíamos cenado con vino, para calmar los nervios), nos acercamos a su masa y les avisamos que nos íbamos a casa. Fina dijo que estaba bien, que ella volvería por su cuenta, así que le dejé un juego de llaves. El chico nos saludó apenas entendiendo que yo era la que le había escrito como Lucila.
Al final, pasaron la noche juntos, Fina tuvo su semana soñada con su chico y resolvió su historia romántica, Reyes hizo turismo, y se volvieron a sus casas.
El chico y Fina quedaron como lo único que podían ser, amigos a la distancia. Él siempre se admiró de la perfección con que lo engañamos, sin delatarnos en ningún momento
Ayer, revolviendo en sus archivos, el chico encontró el primer mail que le mandó Lucila, y supo que esa perfección no era tal. Seguramente a él lo traicionaron las ganas de querer ilusionarse, a Fina los nervios, y a mí las pocas ganas de mentir que tenía... porque el mail era perfecto, el personaje era totalmente creíble. Pero en vez de firmarlo Lucila lo firmé como Laura, mi verdadero nombre.
Será que existe el destino, y estaba marcado que las cosas tenían que salir bien.
A pesar de mi habilidad para meter la pata.

lununa, 3/15/2004 09:10:00 a. m.


Culpables 

sábado, marzo 13, 2004

Entre tantas cosas que leí sobre los atentados de Madrid, rescato este post de Humphrey Bloggart

"resulta inmoral aceptar las premisas del llamado "choque de civilizaciones", pues no se trata de una confrontación natural o ineluctable, sino de jugadas de guerra geopolítica convenientes a los intereses del imperialismo, enfrentamientos artificiales planeados, orquestados y orientados desde el centro unipolar de poder. ¿A qué intereses convenía el crecimiento del poder económico, logístico y militar de Osama bin Laden en el pasado?
El texto completo,acá
Mañana, o mas tarde, volveremos al egocentrismo y la autorreferencia de siempre.

lununa, 3/13/2004 10:00:00 a. m.


Tiempo muerto 

jueves, marzo 11, 2004

No es justo decirles “viajes” a los trayectos que se repiten cada día. No es un viaje el que hago en el colectivo 37 para ir al trabajo. Viaje fue la primera vez que lo hice, cuando todo era novedad. Pero con la costumbre, las mismas calles, las mismas caras, la misma gente, el mismo horario, el viaje ya no tiene gracia, se transforma en media hora de tiempo muerto hasta Córdoba y Callao, que hay que llenar de alguna manera.
En general, en el colectivo llevo el walkman. No puedo leer porque el ir con la cabeza baja en esos asientos tan poco ergonómicos me marea. En los subtes según, los mejores son los de la línea D. Me recuerdo metida dentro de El amor en los tiempos del cólera entre las estaciones Palermo y 9 de Julio, y después, en la combinación con la línea C, el subte lleno y otra vez el tiempo muerto, tiempo largo, la cabeza buscando estar en otra parte.
Cuando se aprende a aprovechar ese tiempo muerto para, realmente, poner la cabeza en otra parte, hasta podría llegar a ser relajante. El problema es que estamos donde estamos, no donde nos lleva la mente.
Hubo un día precioso de primavera en el tren que va hacia Constitución, en el que entraba el sol por la ventanilla y me pegaba en la cara, mientras escuchaba bajito a los Beatles, leía y estaba casi en otro mundo, no veía la mugre, ni los vendedores, ni la miseria... apenas ví que paró el tren en la estación. Mi ventanilla quedó del lado del andén, y la ensoñación se cortó de golpe cuando una mano que se metió por la ventanilla me tomó del cuello, y me arrancó las cadenitas de oro. Fue como un mazazo, un momento en el que no supe ni donde estaba, ni que pasaba, ni porqué.
En todo eso pensé hoy, cuando vi por la televisión el vagón del tren de cercanías partido en tres. En el tiempo muerto leyendo las Memorias de Adriano, en los viajes entre Cerdanyola y Cornellá, en vagones como esos. En los carteles de las estaciones, grises, blancos y rojos, todos iguales, que ahora se veían en la pantalla, entre gente herida y hierros retorcidos. En la sensación de seguridad que me daba viajar en el Renfe con esas ventanillas blindadas por donde ningún ladrón podía meter la mano y agarrarme del cuello, esas ventanillas que la tele mostraba destrozadas y arrancadas. Pensé en qué ocuparían el tiempo muerto del viaje los pasajeros de esos trenes, en el mazazo que recibieron, en qué estarían pensando cuando de golpe no supieron ni donde estaban, ni que pasaba, ni porqué.
Ahora, mas tarde, pienso que todo el mundo tiene razones para hacer lo que hace. Algunos chorros roban para la merca, los menos, para comer. Algunos gobiernos invaden países porque así les sale mas barato el petróleo. Otros están de acuerdo porque quieren arañar algún negocio en el reparto. Algunos grupos ponen bombas con la excusa de la religión. Otros, supuestamente en nombre de la independencia.
En lo que todos coinciden es en que se cagan en las víctimas.
Eso sí, razones tienen.
Justificación, ninguna.


lununa, 3/11/2004 09:21:00 p. m.


El futuro no llega nunca 

miércoles, marzo 10, 2004

Había escuchado decir, muchas veces, que el párroco del Sagrado Corazón era tan estricto con los escotes de las novias, que ponía junto a la puerta a una mujer con una capa en la mano, lista para entrar en acción ante cualquier hombro ofensivo.
Cuando se abrieron la puertas, efectivamente, la vio. La mujer era fea y seguramente solterona. Sostenía la capa desafiante, había un dejo ridículo de torero en su expresión. En ese instante Ella pensó que el pedazo de satén amarillento bien podría haber formado parte de un ajuar que nunca llegó a usar. Quizás un amor que no pudo ser, quizás el cura... Todo eso le pasó por la cabeza en un segundo, hasta que la mujer, algo defraudada por su vestido tan poco exhibicionista, dobló la capa y la apoyó en un banco.
Entonces Ella levantó la frente, miró el altar iluminado y entró a la iglesia del brazo de su padre, sintiendo al fin la satisfacción del deber cumplido.
Y claro que había cumplido con su deber... por lo menos visto desde su propia perspectiva. Había hecho todo lo que se esperaba de ella, había estudiado seriamente, había conseguido su título universitario y en la misma semana había empezado a trabajar. Podía haber estado orgullosa de sí misma, pero al fin y al cabo, eso era lo mínimo que podía proponerse.
Pero ahora definitivamente estaba haciendo lo que quería, lo que nunca pensó que iba a poder hacer. Se casó triunfante, como quien va por la alfombra roja a recibir el Oscar, con un novio que se preguntaba cómo y de que forma había llegado hasta ese punto.
La respuesta era sencilla: había llegado un poco a los empujones y otro poco obligado por las circunstancias, es decir, después de siete años de noviazgo, al chico no le quedaba otra cosa que casarse. Como la pasaban bien, y era lo que tenía que ser, así fue.
No había sido como Ella lo había imaginado. El que estaba en el altar no era el típico buen chico aburrido con el que siempre había creído que terminaría: a su criterio de entonces, las cosas le habían salido un poco mejor.
Porque nadie más distinto del marido al que Ella casi se había resignado, que ese que estaba parado frente al cura, de obligado traje negro. Era el peor de la clase, el más gracioso, el ganador, el que hacía siempre lo que quería... que por supuesto era lo que no debía. Resumiendo: todo lo que Ella hubiera querido hacer, si no hubiera hecho todo lo que tenía que hacer. Pero bueno, que mejor antídoto para tanta organización, que casarse con un irresponsable.
Después de la fiesta, las fotos y la luna de miel, de vuelta a la vida real, Ella se enfrentó a la primera contradicción de su, hasta entonces, prolijísima vida. El casamiento había sido su obra cumbre, la mas esperada y la mas planificada, pero a la vez, no quería un matrimonio. Quería casarse, pero no quería estar casada, por lo menos no como estaban casadas todas, criando hijos y planchando. Lo que quería era tener su casa, sus cosas y su independencia, y si había que casarse para lograrlo, bueno, para eso tenía novio. Habían sobrevivido los siete años de noviazgo y todavía se divertían el uno al otro, tenían la edad y la disposición de hacerse el amor alegremente cada día... y si eso era estar enamorados, entonces con eso bastaba. El futuro ya llegaría, y así como se las había ingeniado para conseguir todo lo que hacía falta para casarse, ya se las ingeniaría para que tuvieran algún otro proyecto en común si hacía falta. Ella podía organizarlo todo.
Para lo sorprendente, lo desorganizado, para las locuras, estaba él.
Y esa noche de aquel 10 de marzo en la iglesia del Sagrado Corazón, estaba bien que ella no supiera que en realidad no podía, que no iba a ser capaz de organizar sola algo que debía haber sido de los dos, que un día la gracia de lo sorprendente iba a transformarse en el miedo de la incertidumbre.
Estuvo bien, porque nunca mas pudo volver a sentir, como ese 10 de marzo, que todo el futuro del mundo estaba en sus manos.
Un futuro que no llegó nunca.

lununa, 3/10/2004 12:34:00 a. m.


Dia internacional de la mujer trabajadora 

lunes, marzo 08, 2004

Está bien, las que trabajamos tenemos nuestro día, en homenaje a aquellas luchadoras sindicales. Para las que "no trabajan", les dejo este regalito del señor Caloi.

lununa, 3/08/2004 11:38:00 p. m.


Cinco del viernes, mandonas 

sábado, marzo 06, 2004

Si tú mandaras... yo no mando, sugiero delicadamente, presiono, manipulo, pero mandar, no mando. Pero vamos a ver que puedo sugerir a estas preguntitas, je.
1) ¿Qué sería lo primero que despenalizarías? Yo no sé si despenalizaría muchas cosas, lo que sí haría es cambiar a los culpables... Por ejemplo: El aborto está penalizado, ¿hay que castigar a la pobre chica desesperada? ¿No sería mas justo castigar al novio que no quiso usar preservativo, al legislador que no saca una ley de procreación responsable en la que los hospitales estén obligados a recetar anticonceptivos, al médico que lucra cobrando carísimo un aborto porque es ilegal, al ministro de educación que no incluyó educación sexual en el programa escolar obligatorio? Digo yo.
2) ¿Qué sería lo primero que prohibirías? Nada, nada, insisto en que yo sugiero, nada más. Lo que habría que prohibir ya está prohibido, o no?
No quiero tentarme, pero ya que estamos podríamos hacer un controlcito sobre algunos programas de la tele... no digo prohibir, pero... je.
3) ¿Qué ministerio tendría más presupuesto? Educación, y Obras Públicas (me veo haciendo hermosos planes de vivienda, no de habitáculos mínimos y uniformes, de casitas lindas, distintas una de otra, para que cada habitante la identifique y la quiera, dándole trabajo a arquitectos, ingenieros, albañiles, y de ahí en adelante, a todos... que soñadora que soy)
4) ¿Qué servicio público harías gratis? Dejaría viajar gratis en transporte público a todos los que vayan a trabajar o a estudiar. ¡Encima que hay que ir, tener que pagar, es una barbaridad!
5) ¿A quien de tu familia harías ministro? A nadie, a no ser que quisiera mandar a la pobre patria a la ruina en 30 segundos... somos muy desprolijos para ser gobernantes. Por lo tanto queda claro que nunca voy a gobernar, ¿dónde se vio gobierno sin nepotismo?

lununa, 3/06/2004 05:05:00 p. m.

Volviendo a casa 

Llegamos a Mar del Plata el lunes a la mañana. A la tarde, después de haber visitado un rato la playa, mientras paseábamos por el centro, Julia pregunta:
- ¿Donde voy a dormir yo, mamá?
- En la cama que está en el comedor
- ¿Y trajiste un cuento para leerme?
- No, pero si querés te cuento alguno que me sepa de memoria.
- No, no, mejor compramos un libro.
Vista la fe que tiene mi hija en mis habilidades de narradora, nos metimos en la librería Fray Mocho. Julia se sentó en el suelo en la sección infantil, hojeando todo, y no había manera de que se decidiera. Al final elegí yo, un libro de cuentos de María Elena Walsh que se llama "Manuelita, ¿dónde vas?" No estaba muy convencida, pero aceptó contenta cuando le dije que era de la misma señora que había escrito las canciones que cantamos siempre, y, sobre todo, "Dailan Kifki".
Yo leí "Dailan Kifki" a los ocho años, a Julia se lo fui leyendo desde que cumplió tres. Muchas veces contamos nuestras lecturas de la infancia, y siempre nos acordamos de los clásicos. Sin embargo, la historia disparatada del elefante abandonado fue uno de los libros que mas leí. Todavía hoy lo leo y me muero de risa. Además, creo que ese libro me ayudó a abrir la cabeza para disfrutar de otras lecturas. Gracias a que a los ocho años acepté que una señorita que vivía en Palermo sacaba los jueves tempranito a pasear su malvón por la vereda, que uno de tantos jueves no pudo hacerlo porque el zaguán estaba bloqueado por una mole gris, que la mole resultó ser un elefante abandonado que tomaba sopita de avena, y que ese elefante fue capaz de volar con alas de papel de barrilete, es que pude darle, ya de mas grande, un poco de vuelo a la imaginación y al gusto.
Claro que algunas cosas que entonces me parecieron licencias poéticas o chistes bien contados, después no lo fueron tanto. En "Dailan Kifki" hay un bombero que habla en verso, y cuando tropieza en la oscuridad con el elefante, dice "¿Y esto que es? ¿es un monstruo japonés? ¿es la luna del revés?" A mí me hacía gracia eso de la luna del revés. De chica, con mi papá y mi hermano, siempre mirábamos la luna, le buscábamos significado a las sombras de su superficie, imaginábamos su cara. Me quedó la costumbre de mirar la luna, también se la pasé a Julia. La historia es que, cuando me fui a vivir a España, lo primero que hice fue mirar la luna, como para sentirme en casa... al fin y al cabo, es el mismo cielo el que nos cubre a todos.
Pero la luna estaba del revés. Crecía para el lado que tenía que menguar, y viceversa. Y al final, lo que yo creía que me iba a hacer sentir mas cerca de mi casa, terminó siendo lo que me demostraba qué lejos que estaba.
El viernes al atardecer volvíamos a Buenos Aires, después de cinco días de ir a la playa y de malcriarnos una a la otra, en tren. Por la ventanilla de la izquierda se veía el sol irse, la angosta franja de pasto y el cielo enorme del campo, incendiado. Julia me señaló la ventanilla derecha:
- ¡Mamá, mirá!
Estaba saliendo una luna redonda, enorme, un disco de oro sobre el cielo azul cobalto de la todavía tarde. Tan redonda que no puedo darme cuenta de si estaba del revés o del derecho.

lununa, 3/06/2004 03:04:00 p. m.



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