El ser humano es dificil...
Que nadie crea que voy a contar mi vida tal cual es... A veces es peor que esto.
Perfil
Nombre: [Lununa]
Edad: [No molestes...]
Altura: [Depende. En general levito a unos 10 cm. del piso]
Peso: [Ingrávida]
Signo: [Geminis, ascendente tauro, ¿trabajás o estudiás? ¿venís siempre acá?]

Me gusta: [Los helados de chocolate, las peliculas de amor, los dibujos animados, las ciudades, los beatles]

No me gusta: [Hablar de mas. Por eso escribo (de mas)]

ICQ: 117429794
E-m@il: lununa@terra.es

Mi dibujito:?llevame a tu blog!

De aqui a Jolivúd (Lununa tiene película!!!):

EL LINK A LA PRINCESITA DE LAS GALLINAS:

llegó la nena del gordito, la nieta de Mirta!!!


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Karma 

lunes, mayo 24, 2004

Con el padre de Julia estuve siete años de novia, y casi diez casada. En la familia, ya era parte del inventario, habitué en la mesa de los domingos, número puesto en casamientos de primas, velorios de abuelas, infartos de suegro u operaciones de suegra, acompañante terapéutica cuando murió mi cuñado, acompañante al cementerio en cada uno de sus aniversarios, regaladora oficial en cumpleaños de sobrinos y presencia obligada en las fiestas de sus colegios.
Un día nos separamos y a mi suegro le dio el último infarto. Pobre viejo, me quería mucho y no se lo bancó. Estuve ahí, con ciertas reservas y huyendo rápido con la excusa de que Julia era chiquita, pero estuve.
Otro día me llamaron los sobrinos para invitarme al cumpleaños de 15 de la mayor de las chicas, y para decirme que me elegían como tía a mi, que el hermano de su padre siempre había sido un tío ausente y que ellos preferían quedarse conmigo. Yo les dije que no había necesidad de hacer esa diferencia, que al fin y al cabo el tío era el único hermano de ese padre que ya no tenían, y la mas chica contestó con un razonamiento brillante:
“Mirá tía, si invitamos al tío a la fiesta de 15, va a venir con la mujer, y a vos te va a resultar incómodo. Después vos no vas a venir más para evitarte la incomodidad, el tío tampoco va a venir porque no le interesamos, y los jodidos somos nosotros que nos quedamos solos. Vení a la fiesta y el tío que se cague”. Así que me quedé con los tres sobrinos, mas una cuarta del segundo matrimonio de la madre de los chicos, porque la pobre nena no tiene por qué andar entendiendo que soy la tía de sus hermanos y de ella no.
Sé que nunca pude ni podré librarme de mi ex suegra ni de su hijo, eso es algo que entiendo, ya que el fin y al cabo son familia de mi hija.
Lo que en un punto me resulta pesado es que a veces me llame la mujer de mi ex marido, esa que fue su amante cuando estábamos casados (y yo recién parida), nada mas que para hablar de trivialidades, o peor, para preguntarme cosas como que grupo sanguíneo tiene mi ex, si en algún lugar de mi casa quedaron los recibos de alquiler de su negocio, si yo sé en que AFJP está anotado... y yo le contesto, cero positivo, los recibos los guardaba él así que estarán perdidos, Consolidar, etc, etc.
Me muerdo la lengua por no mandarla a la mierda, pero si lo hago no va a faltar quien piense que estoy despechada, y juro que no, al contrario, esa mujer me hizo el gran favor de mi vida. Pero ya le agradecí, ya está, ¿qué necesidad tiene de mantener una relación conmigo, si alcanza y sobra con el saludo?
Hoy operaron a mi ex suegra, tenía una operación programada para hace una semana, el médico falló y a último momento decidió operarla hoy. Julia se iba a ir con su papá desde el sábado hasta mañana a la noche, y yo me iba a Mar del Plata el domingo, a pasar dos días de paz con el canoso. No me importa que se me hayan arruinado los planes, eso es malo pero no es lo peor.
Lo peor es que, después de cinco años de divorcio en los que ni las he visto ni me han visto, ¿a que no saben a quien llaman las hermanas de mi ex suegra para saber como salió la operación? ¿Adivinaron?
Un día de estos dejo la buena educación de lado, y los mando a todos donde se merecen, van a ver.

lununa, 5/24/2004 11:48:00 p. m.

Dignidad 

El domingo a la mañana, cuando iba a trabajar, estaba esperando el colectivo en la esquina de las avenidas Santa Fé y Cabildo, Avellaneda, cuando viene por Santa Fé una mujer con un pastor belga enorme. Por la otra, un tipo con un perrito manchado, de pelo duro blanco y negro, flacucho y atorrante.
El pastor belga se fue derechito a matonear al perrito, con un impulso que se lo comía. Los dueños se quedaron helados.
Y el chiquito, parado firme, la cabeza levantada, le hizo frente a la bestia. Ni ladró, lo paró en seco con la mirada. El pastor belga se dio media vuelta y se fue.
No sería una mala aspiración en esta vida, digo yo, intentar tener en todo momento la dignidad del perrito.

lununa, 5/24/2004 10:44:00 p. m.


Me estoy yendo 

sábado, mayo 22, 2004

Empecé a escribir este blog un día en el que caí en la cuenta de que ya no estaba mas en Barcelona, y que algo tenía que hacer para no morirme de amargura, o no olvidarme de quien era. Es loco haberse podido encontrar a una misma a tantos kilómetros de casa, de una ciudad a la que quiero tanto y que tiene tantas cosas que llevo dentro. Cuando estaba allá no extrañaba, a veces, solo a veces, me hubiera gustado que mi mamá me acompañara con el mate. Supongo que será porque la Buenos Aires que veo, la que les cuento desde mis viajes en colectivo, es más la que llevo dentro que la verdadera. “Mi patria y mi guitarra la llevo en mi”, dice Serrat. Catalán, que cosa.
Nunca conté por qué volví. Volví sencillamente porque me obligaron. Cuando empecé a acomodarme allá, conseguí un trabajo que me gustaba, en el que me pagaban bien y me hacían los papeles para legalizarme, por esa misma legalización y un inoportuno cambio de reglamento consular, me tuve que volver. Con el orgullo de haber organizado, en apenas 7 meses, mi vida y la vida de mi hija, de haber hecho un voluntariado, de haber conseguido un buen trabajo, sola, en un país extraño al que llegué con apenas dos excelentes amigos. Y del que me fui con mas de 20.
Cuando me fui a Cataluña el año pasado quemé las naves, vendí los muebles, alquilé mi departamento. Nunca pensé que iba a tener que volver a la casa de mis padres, mucho menos por tanto tiempo. Me costó mas volver a reconocer este lugar que se suponía propio, que reconocerme en el ajeno. Por eso quizás el blog, para tener un lugarcito propio en esa casa que hace ya 15 años que no es mía. Míos, mucho más míos, mi habitación de Cerdanyola, mi oficina del laburo en Cornellá, porque me los gané.
La legalización tardó mas de lo esperado. En ocho meses pasé por todos los estados de ánimo y todas las situaciones, hasta recibí una oferta de trabajo irrechazable que me hizo considerar la opción de quedarme como un plan B, oferta que después se vino para atrás. Conseguí este trabajo de fin de semana, una mierda pero con internet y tiempo para escribir, para hablar por el msn, para bajar ebooks, para conocer gente. No solo ustedes. Como buena curiosa, participo en diez mil foros (hasta en uno de antropología, con la ilusión de encontrar a un viejo amigo al que le perdí la pista), pero principalmente en los relacionados con los temas de inmigración a España. Es increíble lo que se aprende de leyes haciendo trámites y el tiempo que se pierde con todo eso. Y de gusto, la mayoría de las veces me meto a orientar a tramitadores perdidos en la burocracia.
Uno de mis orientados resultó ser un muchacho muy amable, que estaba en mi misma situación de regreso forzado y espera consular. Se llama Edgardo, ustedes lo conocen como el canoso, gracias a la imaginación del amigo Faivel. Después de varias charlas en el msn y de algunos mails, siempre relativos a nuestro problema migratorio, terminé viendo a Edgardo una mañana en la puerta del consulado español.
Me encontré con alguien que, igual que yo, consideraba injusto que, habiendo cumplido con todos los requisitos legales en cuanto a nuestra contratación, y teniendo encima la categoría de preferentes, por ser nietos de españoles, todavía estuviéramos esperando.
-¿Hacemos algo?- me dijo-, una protesta, una queja, una nota... debemos ser muchos en esta situación. Juntos vamos a ser mas fuertes.
No sólo nos pusimos de acuerdo en hacer algo, estuvimos más de cuatro horas charlando y contándonos media vida. El resto, de la parte sentimental, mas o menos ya lo saben.
En cuanto a las protestas, juntamos gente, presentamos notas, conseguimos un abogado de lo mejor en el tema migratorio y de derechos humanos, vimos a Dios y a su madre. Conseguimos que el tema de los nietos esperadores de visado figure en la agenda bilateral que tratarán los cancilleres de España y Argentina, ayer tuvimos una reunión en la que nos confirmaron eso. Y formamos un grupo que quiere seguir haciendo mas cosas, sobre todo ayudar a los que se sienten solos y desorientados lejos de casa.
Antes de ir a la reunión, a mi se me ocurrió que, como Edgardo llegaba temprano de Mar del Plata, podríamos pasar por el consulado español a ver si había alguna novedad de nuestros papeles. Y ahí fue que lo supe.
Tengo la visa otorgada. En un mes y medio, mas o menos, me vuelvo a Barcelona.
Todo en esta vida es volver a empezar. Y como cada vez que empiezo, espero que este sea, por fin, el principio de algo definitivo.


lununa, 5/22/2004 07:05:00 p. m.


A pedido 

viernes, mayo 21, 2004

Había una vez un duende que se llamaba Fermín, al que le gustaba mucho escribir. El duende escribía historias acerca de otros duendes amigos, de su familia, de los árboles de su bosque, de los sonidos que escuchaba cada día. Fermín estaba convencido de que no podría escribir nunca algo que no tuviera que ver con su vida. Para eso había que tener mucha imaginación, pensaba, o el tiempo necesario para investigar un tema determinado. El no tenía ni una cosa ni la otra. Era, apenas, un duendecito al que le gustaba escribir.
Cierto día, un ratón que pasaba por el bosque leyó uno de los manuscritos que Fermín dejaba como al descuido, en árboles semiocultos. El ratón buscó al autor del manuscrito creyéndolo un genio, y sólo encontró a Fermín, un duende que escribía acerca de su vida de duende. Pronto se hicieron amigos, y el ratón, que gustaba tanto de las historias de Fermín, no paraba de pedirle que escribiera otras cosas, que saliera mas allá de sus cuentos duenderiles.
Fermín estaba convencido de que no sería capaz, pero por cariño hacia el ratón, prometió que lo intentaría. Cada día se sentaba frente al papel en blanco pensando en el pedido, pero apenas apoyaba la pluma, terminaba escribiendo, como siempre, algo de si mismo. Hasta una noche fría en la que se sentó en el tronco de costumbre y comenzó a escribir una historia que creo que empezaba así:
“Había una vez una chica que se llamaba Lununa, a la que le gustaba mucho escribir”

lununa, 5/21/2004 12:04:00 a. m.


Barracas 

jueves, mayo 20, 2004

Los colectivos que pasan por mi barrio cruzan a Capital por el puente Victorino de la Plaza, mas conocido como el puente Vélez Sarsfield. El puente estuvo un año con la mitad cerrada para hacerle reparaciones, pero vaya a saber por qué desacuerdos las reparaciones no se hicieron, y de tanto usar la mitad que estaba pasable, se terminó de arruinar, así que ya está cortado totalmente. Entonces los colectivos hacen su recorrido habitual, pero cuando llegan cerca del puente, se desvían para cruzar por el archifamoso puente Pueyrredón.
Por suerte, trabajo en días y horarios insólitos, y puedo salir con tiempo, porque el desvío es largo. Por suerte es largo, digo, porque al desviarse recorre las mil y un callecitas de Barracas.
Barracas en mi familia es algo así como la tierra del mito, el lugar donde empezó todo. Mi bisabuela gallega llegó a Barracas, a un conventillo de la calle Santa Magdalena, donde nacieron mi abuela y mis dos tías. Al mismo conventillo llegó 10 años después su sobrino José, el hijo de su hermana, que en circunstancias que contaré en otro post, terminó casándose con su propia prima, lo que lo transformó en mi abuelo.
Mi abuela era una mujer muy seca con la que siempre me llevé muy mal. Los años (los míos) se encargaron de reivindicarla en mi memoria, pero tarde. La que contaba historias de Barracas, de la familia y de todo aquello que le viniera a la cabeza, era la menor de mis tías abuelas, Adelina Carmen Suárez, mas conocida como la Tía Chocha.
La Chocha me contaba del Normal 5 de la calle Arcamendia, donde aprendió a leer; de las damas de Caridad de la Basílica del Sagrado Corazón, que le enseñaron labores, de los juegos en el parque Pereyra, sobre la avenida Velez Sarsfield. De las lujosas casas de los Conen y los Muñín, los patrones de mis bisabuelos, y de los juegos que compartían los niños de la casa con ellas, las hijas de la cocinera y el jardinero. De su adolescencia de muchacha obrera en la fábrica de medias París (el edificio todavía está, lo veo al volver del centro en el 45), cuando ya se habían venido a vivir de este lado del Riachuelo. De las mujeres que dejaban de trabajar para parir detrás de las máquinas. De la Biblioteca Socialista donde supo que no era sólo ella la que pensaba que eso no era justo. De los zaguanes desde donde los tratantes de blancas tentaban a las chicas inocentes con ofertas de un futuro brillante. Del día en que se quedó dormida y perdió el tranvía que se hundió en el Riachuelo, cargado de obreros como ella. De cómo usaba de excusa a su hermana mayor, que se casó con un morocho jugador y milonguero, para escaparse a bailar tangos al Palais de Glace y a la casa Suiza.
Paso por Barracas, y me llueven esos recuerdos familiares y ajenos, de un tiempo que no viví. Veo las calles con nombres de santos (Santa Elena, Santa Magdalena, Santa Catalina, Santo Domingo), y recuerdo a parientes que vivían en esas calles, a los que jamás he visto, de los que solo sé los nombres, y a los que sin embargo, de alguna manera, recuerdo.
Debe ser por eso que me gusta ese barrio de galpones, calles empedradas y veredas con escalera, un barrio perdido en el olvido, donde cien años no es nada, donde cada adoquín y cada ladrillo parecen tener, de alguna forma, la estructura de mis genes.

lununa, 5/20/2004 10:28:00 p. m.


Para ese que no es canoso 

martes, mayo 18, 2004

Vos sabés, como yo, que no existe eso que llaman “el amor de la vida”. Sabés que ya era tarde para casi todo menos para encontrarnos, que llegamos en el minuto justo en el que nos hacíamos falta. Que solos nos hubiéramos rendido.
Sabés del miedo a hacer planes y de las ilusiones rotas, porque tenés el mismo miedo y dejaste atrás un tendal de ilusiones parecido. Y sin embargo, igual que yo, te rompés el alma cada día para creer en el futuro.
Sabés escuchar y sabés hablar. Y también callar cuando hablan el corazón y el cuerpo. Sabés lo que siento, incluso antes que yo misma.
Sabés, como yo, ser fuerte, y mejor que yo, darte permiso para no serlo.
Sabés que te quiero, por lo que sabés y por lo que no, por lo que podemos ser y hacer juntos. Por ese mañana que vamos haciendo cada día sin querer nombrarlo.
Y no sé, igual, para que te digo nada.
Si total, vos ya sabés.

lununa, 5/18/2004 09:56:00 p. m.


Feliz dia, señores taxistas 

domingo, mayo 16, 2004

Cada vez que me subo a un taxi (pocas veces, considerando mi nefasta situación económica), tengo la desgracia de que me toca un tachero amargo y fascista que putea todo el tiempo y escucha a Baby Etchecopar o a Gonzalez Oro. Si no fuera que me prohibo a mi misma las generalizaciones, diría que todos los tacheros son así. Por supuesto, basándome en mi experiencia.
Pero esta mañana, señores, me reconcilié con el gremio. Llegué al trabajo y, apenas sentarme en el escritorio, empieza a pasar por avenida Córdoba una caravana de cerca de seis cuadras, de taxis llenos de globos y guirnaldas, mas un "Trencito de la alegría", mas un camionazo cargado de juguetes, mas otro camión con payasos, mas una banda de ciclistas, mas los bomberos, mas la policia... todo porque para festejar su día, los señores taxistas se van al hospital de niños, a llevar juguetes a los chicos internados.
Será que estoy tiernita, será que estoy enamorada... la cuestión es que ante tamaño espectáculo, me puse a lloriquear como una huevona.
Menos mal que puedo echarle la culpa al resfrío.

lununa, 5/16/2004 03:21:00 p. m.

En la vereda del sol 

Si fuera una persona realmente talentosa, podría inventar un estilo literario que expresase con claridad el hilo de mis pensamientos, como se encadenan una con otra dentro de mi cabeza las cosas mas disímiles. Me lo imagino dibujado: espirales que se enlazan unos con otros, laberintos cortados por una recta cuya línea a veces se difumina pero no llega a perderse nunca. Me lo imagino como música: una fuga tras otra y un leit motiv que va y viene, incluso que molesta. Pero no lo sé escribir.
Ayer a la mañana, mientras venía para el trabajo, andaba enmarañada en pensamientos, enroscada en espirales que no llegaban nunca al centro (por lo menos en el centro se terminan), el leit motiv taladrándome el cerebro como el vuelo del moscardón, como un mantra, como koanes imposibles de resolver. Ya había intentado el walkman como maniobra evasiva, pero nada, un ruido mas entre tantos. Entonces empezó:

”Están tocando aquella canción que no es mi canción...”

Una recta trazada con aquel lapiz goma celeste que usábamos en la facultad, borrando tanto espiral infinito. Una melodía reconocible entre los sonidos amontonados.
”...ya ves, no tengo nada que hacer en esta función...
No quiero conocer a nadie, quiero salir a ver la calle”

Un recuerdo, mayo del 81. Charly García como invitado de Gilberto Gil, en Obras, estrenando esta canción. Yo no había cumplido todavía los 16, me tuve que escapar de mi viejo para poder salir, y después, escaparme de la policía para poder volver.
”Lejos, los barcos llevan la fiesta hacia el mar.
Ella tira monedas al agua, con el viento sus enaguas blancas
Despiden al amor que se ha ido, en busca de ese tiempo perdido”

El tiempo perdido, ese que esta guardado en los espirales del pensamiento, ese que vuelve con el borrón tembloroso de una canción cualquiera.
”... yo estoy volviendo al pueblo, allá abajo, los primeros habitantes salen
a celebrar el sol de los vivos, a despertar a un mundo dormido”

Ayer a la mañana salía el sol en la estación Avellaneda. La estación, los micros, el estacionamiento de Carrefour, la miseria cotidiana, todo lo que normalmente es un insulto al paisaje urbano, se veía mejor bajo la neblina incandescente del amanecer.
O por lo menos eso es lo que parece cuando las fugas disonantes de mis pensamientos se callan tras la melodía de un recuerdo.
Y los espirales se borran con el lapiz goma de una sonrisa.

lununa, 5/16/2004 02:26:00 p. m.


Viruses y otras pestes 

sábado, mayo 08, 2004

Mas de una vez fui victima del prejuicio que tienen unos cuantos, acerca de que las personas que gustamos de husmear por la internet no tenemos vida propia. Lo gracioso es que esas acusaciones siempre fueron lanzadas por alguien que también estaba en algún otro punto del ciberespacio, y que por lo tanto, entraría dentro del prejuicio.
Buena o mala, tengo una vida. De la gente que conozco por estos lares virtuales, todos tienen la suya.
Ahora bien, aquellos que no tengo ni tendré nunca el disgusto de conocer, aquellos que miden los logros de su vida por la cantidad y complejidad de sus violaciones a la seguridad informática, aquellos que inventaron el quien sabe que puto virus que arruinó mi decadente y miserable computadora, se pueden ir derechito y sin escalas a la reputisima madre que los recontra mil parió.
Búsquense una vida, forros. Y perdón a todos por el exhabrupto.

lununa, 5/08/2004 02:20:00 p. m.


Identidad 

martes, mayo 04, 2004

Entre los misterios de la condición humana que me rondan últimamente, está el de la identidad. No soy una persona de ponerme a pensar mucho, no soy filósofa, pero de repente en unos pocos días, las cosas que me pasan parecen tener ese hilo conductor. El de ser uno o ser otro, un personaje.
En esta semana, tres personas distintas me valoraron por el hecho de ser yo misma, de no disfrazarme de nada. No le encuentro ningún mérito, de verdad: resulta mucho mas difícil andar por la vida ocupándose de parecer lo que una no es. Sobre todo porque, si una tiene que ser otra para enfrentar a los demás, es porque no le gusta ser una. Pero como no se puede mentir todo el tiempo ni a todo el mundo, en alguna parte tiene que ser una misma, ¿dónde? ¿Con los amigos más cercanos? ¿Qué clase de amigo es el que te muestra la que considera su peor cara?
Conocí muchos personajes, yo misma he querido estar en la historieta de alguno de esos personajes. De esos que un día, de tanto representar lo que no son, de repente ya no son, son solo un espacio vacío que tratan de rellenar con lo que sea. Muchas veces, con el amor ajeno que no saben devolver.
Quizás un día haya llegado al borde de ese vacío, y si no caí fue porque tenía la manito de Julia para agarrarme de ella.
Como sea, esta soy yo, la que soy. Agradecida infinitamente a los que también son, viven, confían, creen, y se dejan ver.


lununa, 5/04/2004 11:35:00 p. m.



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